Libertad, horrible horrible Libertad

Tenia que salir de la habitacion. Demasiadas cosas rondaban mi cabeza como para haberme quedado ahi demasiado tiempo. Nada mejor que sentir un gelido viento en la cara para que el sufrimiento del cuerpo opaque al del alma.
Espero ahora que el pronostico del clima haya fallado. Siempre lo hace, no es cierto? Pero si hay algo que he de aprender de este viaje, es que nunca fallan los pronosticos de temperatura de un dia al siguiente.
El Sol se levanta radiante. Ironicamente es la misma Jungla de Concreto la que no deja que llegue del todo. Estoy listo. Debe ser un gran dia. Hoy cumplire un suenho de toda la vida: Visitar la Libertad Iluminando al Mundo. Y sin embargo hay un vacio en el corazon. He planeado esta visita por dos meses ya, asi que me muevo en automatico. Porque mi corazon no esta ni aqui ni ahora. Se ha quedado en Mexico.
Al salir del hotel, siento el frio abrazo Neoyorkino. No soy el unico que lo resiente. A todas partes que volteo, veo gente cubierta de pies a cabeza. Al mismo tiempo siento el Sol en el rostro. Es calido, es diferente al Sol de casa. No quema, y si el viento logra detenerse un momento, reconforta.
Bajo los calidos rayos del Sol, me doy cuenta de porque la confusion al decir que Metropolis se inspira en el Nueva York de dia. Es realmente una gran ciudad, viva, se siente el pulso con solo salir a la calle; es el total antonimo a la Ciudad Nocturna. Es radiante, es excitante.
Automaticamente voy a la izquierda, Gracias a mis mapas y al Google Earth se que hay una estacion de metro en la esquina. Consciente de lo que representa la Gran Manzana, tomo mis precauciones al entrar al metro.
Hoy compruebo lo complicado que es este sistema de metro. Desde Penn Station, donde me encuentro, hay que abordar los primeros 5 carros que van hacia South Ferry, en la punta de Manhattan y si fallo al abordar podria terminar en Brooklyn. Aunque podrian mejorar la senhaletica, no es algo realmente grave y encuentro con facilidad donde abordar. No hay mucha gente en la estacion, y todos mantienen la distancia. Hago lo mismo.
Debe ser la hora, peroel metro no luce tan tenebroso como lo pintan. Ni siquiera va lleno, aunque tiene los tipicos rayones en la ventana.
Mientras me ahogo en mis pensamientos, veo una cabellera dorada que llama mi atencion al final del carro. Veo a una chica. No puedo creerlo mientras la veo. El tiempo se detiene.
Es exactamente igual a Karen. Como puede serlo? Porque ahora?
De pronto me veo reviviendo todos los momentos con ella. Me siento vacio. Y mientras revivo esos momentos, recuerdo sus ultimas palabras hacia mi, esa amarga despedida.
Entonces ella se baja del vagon. Se que no era ella, pero me ha dado la oportunidad de despedirme.
Al llegar al final del camino, regreso al frio. En Battery Park no hay donde cubrirse del frio. Aqui convergen los vientos del mar y los Rios Este y Hudson. Veo el embarcadero de la Guardia Costera y nada que me diga si voy bien o mal para llegar al muelle del Ferry. Hay algo que me anima y es que no soy el unico perdido. Mientras camino, recuerdo el mapa de Manhattan, se que debo ir al lado oeste de Battery Park. Y ahi esta, mientras llego al rio logro ver en el horizonte la Isla de la Libertad.
Tras unos minutos, encuentro el embarcadero y compro mi boleto. Antes de abordar el Ferry hay que pasar una revision como la del aeropuerto. Vale la pena.
Aunque hay bastante gente haciendo fila, no es demasiada. El Ferry ni siquiera se llena.
Y ahi voy, camino a la Isla de la Libertad.
Pensando en mi proipa libertad.
No la quiero.
Solo quisiera que ella estuviera conmigo.


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