La Libertad Iluminando al Mundo

Habia olvidado por completo el vaiven de un navio. Es una sensacion divertida, si bien bajo la presente circunstancia no brinda mucha diversion.
Desde mi asiento en el Ferry no tengo una buena vista de la Estatua, pero cuando el Ferry inicia el arribo a la Isla de la Libertad, siento aquellas mariposas en el estomago mientras veo el Pedestal de la Estatua. Todos se arremolinan en las ventanas para tomar una foto. Yo intento contenerme.
Al atracar, la nave hace mucho ruido, es como cuando el cazatiburones se presenta en la pelicula "Tiburon", un sonido horrble. Cualquiera podria pensar que chocamos con un iceberg (y con la temperatura exterior no me asombraria encontrar uno).
Al bajar del Ferry logro verla de cerca finalmente. Por un momento el vacio del corazon se va y me regocijo al poder estar al fin tan cerca de la Estatua. Es un momento que merece ser recordado por una foto; pero al sacar la camara me doy cuenta de los vientos convergentes. Frio. Gelido. Boreal.
Aun siendo media semana en una epoca no vacacional, hay mucha gente en la Isla. Apenas puedo imaginar como debe llegar gente en verano. Hay gente de todo el mundo aqui. Arabes. Japoneses. Alemanes. Escucho a alguien hablar holandes por ahi. Latinoamericanos. Chinos. Algunos rostros parecen indus, aunque bien podrian ser de Nueva Jersey. Es una experiencia fascinante.
En cualquier direccion hay algo que ver. Un cielo despejado. Los perfiles de Nueva Jersey, Manhattan y Brooklyn. El Puente de Brooklyn. El mar. No es dificil detenerse en cada rincon de la Isla. Y el vaiven de mi estado emocional le da un vuelco inesperado a esta experiencia. Esta es la clase de experiencia que me gustaria compartir con ella y que ya no podre hacerlo. Ni la vista, ni el frio logran apartarla de mi cabeza. Me gustaria tenerla aqui, conmigo.
Sali tan en automatico del hotel que ni siquiera desayune, asi que lo hago aqui mero. como lo dictan los canones, con un Hot Dog que sabe a gloria.
Es fascinante la visita. El Museo. El mirador. Ver la Estatua en si.
Llego a un punto tal que necesito hablar con alguien, llamar a Dany es lo primero que pienso. Con ella nunca me siento solo y tras hablar con ella recargo la pila que mucha falta me hace, justo mientras llega el Ferry para regresar a Manhattan.
Ha sido una gran experiencia.
Aunque deja cierto sabor amargo que nunca crei sentir al venir aqui.
Hay amigos que vienen y van.
Hay amores que vienen y van.
Pero, por lo menos, la Estatua seguira aqui.
Y siempre existe la esperanza de regresar.
Desde mi asiento en el Ferry no tengo una buena vista de la Estatua, pero cuando el Ferry inicia el arribo a la Isla de la Libertad, siento aquellas mariposas en el estomago mientras veo el Pedestal de la Estatua. Todos se arremolinan en las ventanas para tomar una foto. Yo intento contenerme.
Al atracar, la nave hace mucho ruido, es como cuando el cazatiburones se presenta en la pelicula "Tiburon", un sonido horrble. Cualquiera podria pensar que chocamos con un iceberg (y con la temperatura exterior no me asombraria encontrar uno).
Al bajar del Ferry logro verla de cerca finalmente. Por un momento el vacio del corazon se va y me regocijo al poder estar al fin tan cerca de la Estatua. Es un momento que merece ser recordado por una foto; pero al sacar la camara me doy cuenta de los vientos convergentes. Frio. Gelido. Boreal.
Aun siendo media semana en una epoca no vacacional, hay mucha gente en la Isla. Apenas puedo imaginar como debe llegar gente en verano. Hay gente de todo el mundo aqui. Arabes. Japoneses. Alemanes. Escucho a alguien hablar holandes por ahi. Latinoamericanos. Chinos. Algunos rostros parecen indus, aunque bien podrian ser de Nueva Jersey. Es una experiencia fascinante.
En cualquier direccion hay algo que ver. Un cielo despejado. Los perfiles de Nueva Jersey, Manhattan y Brooklyn. El Puente de Brooklyn. El mar. No es dificil detenerse en cada rincon de la Isla. Y el vaiven de mi estado emocional le da un vuelco inesperado a esta experiencia. Esta es la clase de experiencia que me gustaria compartir con ella y que ya no podre hacerlo. Ni la vista, ni el frio logran apartarla de mi cabeza. Me gustaria tenerla aqui, conmigo.
Sali tan en automatico del hotel que ni siquiera desayune, asi que lo hago aqui mero. como lo dictan los canones, con un Hot Dog que sabe a gloria.
Es fascinante la visita. El Museo. El mirador. Ver la Estatua en si.
Llego a un punto tal que necesito hablar con alguien, llamar a Dany es lo primero que pienso. Con ella nunca me siento solo y tras hablar con ella recargo la pila que mucha falta me hace, justo mientras llega el Ferry para regresar a Manhattan.
Ha sido una gran experiencia.
Aunque deja cierto sabor amargo que nunca crei sentir al venir aqui.
Hay amigos que vienen y van.
Hay amores que vienen y van.
Pero, por lo menos, la Estatua seguira aqui.
Y siempre existe la esperanza de regresar.


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